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Entrevista a Timothy Goodson

“Cambiando el momento del consumo de electricidad, los consumidores pueden reducir sus emisiones de CO2 y, con los incentivos correctos, también sus facturas.”

Este mes, siguiendo la línea editorial de 2020 sobre desafíos por el clima, tratamos un desafío social, cómo implicar a los consumidores para reducir su consumo energético. Hemos entrevistado a Timothy Goodson, analista de la Agencia Internacional de la Energía. 

A veces, nosotros como consumidores no nos damos cuenta de la huella de carbono de nuestro consumo eléctrico o de las oportunidades que tenemos de reducirla. ¿Llega con las energías renovables o es necesario que los consumidores también nos impliquemos?

Aunque la electricidad es una energía limpia en el momento de su consumo, la generación de electricidad es la responsable de casi un 40% de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía a nivel mundial. Alcanzar los objetivos de descarbonización en línea con el Acuerdo de París requiere una reducción rápida de las emisiones provenientes de la generación eléctrica, pero al mismo tiempo nuestra dependencia de la electricidad está en aumento. Las energías renovables son básicas para reducir las emisiones provenientes de la generación eléctrica, sin embargo, algo que muchas veces se pasa por alto es el papel crítico que pueden jugar los consumidores. Lo primero que los consumidores pueden hacer es cambiar sus electrodomésticos y aparatos eléctricos por otros más eficientes, lo que reduce la demanda eléctrica total y, por lo tanto, sus facturas eléctricas. Más allá de la eficiencia, las viviendas y los negocios pueden también empezar a consumir más electricidad durante las horas cuando las emisiones provenientes del suministro eléctrico son las más bajas, lo que reduciría su huella de carbono y facilitaría la integración de un mayor porcentaje de renovables. Al no necesitar una infraestructura importante y al no implicar barreras económicas que impidan su implementación inmediata, esta última acción es particularmente muy valiosa para conseguir una rápida reducción de emisiones, por lo que me voy a centrar en ella.

Los consumidores no siempre han tenido la posibilidad de reducir sus emisiones cambiando el momento en el consumían electricidad. Durante muchas décadas, la huella de carbono del consumo eléctrico era relativamente constante a lo largo del año y durante las diferentes horas del día. Hoy, el aumento del porcentaje de generación proveniente de renovables como solar fotovoltaica y eólica está cambiando drásticamente el paradigma, aumentando la variabilidad horaria de emisiones de CO2 de la electricidad, lo que proporciona a los consumidores aún mejores oportunidades de reducir la huella de carbono de su consumo eléctrico.

A nivel mundial, se espera que las renovables representen casi un 30% de la generación eléctrica en 2020, de los que un 9% provendrán de la eólica y de la solar fotovoltaica. El porcentaje aumenta en la Unión Europea, donde se espera que un 17% de la generación provenga de la eólica y fotovoltaica en 2020. El análisis de la AIE ha mostrado que el aumento de renovables variables estos últimos años ha dado como resultado que la intensidad de las emisiones de carbono provenientes de la generación eléctrica varíe x1.4 a lo largo de un día tipo en la Unión Europea, lo que significa que consumir electricidad a las 20h emite 280g de CO2 por kWh, mientras que a las 6h sólo 200g de CO2 por kWh. La variación de la intensidad de las emisiones depende de las condiciones atmosféricas (disponibilidad de viento y de sol) y puede ser más elevada en días particulares o en países con una alta penetración de renovables.

En un futuro, la variación media diaria de la intensidad de emisiones de CO2 por hora va a aumentar rápidamente al aumentar también las renovables. Es así porque la generación fotovoltaica como es natural se concentra al mediodía mientras que la eólica sigue patrones locales por lo que puede ser más fuerte por la noche.

Figura 1 – Emisiones medias de CO2 por hora provenientes del suministro eléctrico en la India y en la Unión Europea, 2018, y escenario 2040.

Nota: Publicada originalmente en el IEAs World Energy Outlook 2019. Las políticas de estado hacen referencia al escenario de Políticas de Estado del WOS, Desarrollo Sostenible hace referencia al escenario de Desarrollo Sostenible del WOS. Podéis encontrar una descripción detallada de los escenario del WOS en World Energy Model 

Por medio de modelos de simulación de consumo y generación por horas, la AIE simula el impacto del aumento de la generación fotovoltaica y eólica hora a hora. En nuestro Escenario de Desarrollo Sostenible, la solar FV y la eólica se proyectan para cubrir bastante más del 50% de la demanda eléctrica de la Unión Europea en 2040, lo que incrementaría la variabilidad diaria media de emisiones de CO2 hasta x3. Este aumento implicaría que programar nuestra lavadora para que funcione durante el día en vez de en las horas pico de la tarde, podría reducir sus emisiones en dos tercios. La variabilidad es aún mayor en la India, donde la solar FV va a jugar un papel mayor para cubrir la demanda eléctrica. Cambiar el consumo eléctrico para cuadrarlo con la disponibilidad de renovables podría también reducir las restricciones y los precios negativos, lo que alentaría un aumento de la generación proveniente de renovables.

¿Qué instrumentos sociales se podrían utilizar para aumentar la concienciación de la sociedad e involucrar a los consumidores en la reducción de emisiones asociadas a su consumo eléctrico?

Aunque el potencial de que el consumidor reduzca sus emisiones existe y va en aumento, se necesita más información e incentivos que animen a los consumidores a actuar.

Cada vez hay más recursos disponibles que informan a los consumidores en tiempo real de las emisiones de CO2 provenientes de su consumo eléctrico y que proporcionan previsiones de las emisiones de CO2 de los próximos días. Un mayor conocimiento de esta información y de herramientas que la traduzcan a mensajes más simples ayudaría a los consumidores a entender qué momento del día sería en general el mejor para programar su lavadora, calentador, cargador de vehículos eléctricos o otros electrodomésticos para, así, minimizar las emisiones. Por ejemplo, incluir esta información de redes sociales populares o en las facturas eléctricas podría aumentar la concienciación de la sociedad sobre las oportunidades que los consumidores tienen a su disposición para reducir las emisiones.

No obstante, la cantidad de información y la variabilidad horaria de las emisiones de CO2 puede hacer que un cambio manual del consumo para reducir las emisiones sea una tarea abrumadora para algunos. La digitalización de los usos eléctricos pueden quitar ese peso de los consumidores al gestionar automáticamente los usos eléctricos de casas y negocios sin que tenga ningún impacto en su vida diaria. Por ejemplo, cargar un vehículo eléctrico cuando la huella de carbono de la electricidad es más baja o enfriar una casa mientras que los paneles solares aún están generando pueden ser automatizadas sin tener ningún impacto negativo en el consumidor. El potencial de la digitalización para ayudar a reducir las emisiones destaca la importancia del control inteligente en electrodomésticos y aparatos eléctricos que ayuden a los consumidores a programarlos y olvidarse del tema. El Smart Readiness Index de edificios de la Unión Europea quiere fomentar los avances en este tema.

¿Cómo podrían los gobiernos y los medios de comunicación concienciar al público?

Las ganas de reducir sus emisiones de CO2, puede ser suficiente para motivar a ciertos consumidores, pero incentivos que premien los esfuerzos de los consumidores aumentaría el interés. Normalmente, los precios de la electricidad del mercado mayorista son más bajos cuando el porcentaje de renovables es mayor, e incluso pueden ser negativos si hay excedente de generación solar o eólica. Los gobiernos juegan un papel primordial a la hora de establecer mercados y legislación que permitan que los consumidores vean los beneficios económicos de cambiar su consumo a las horas en las que la electricidad emite menos CO2 y cuando los precios mayoristas son menores. Una opción es proporcionar a los consumidores acceso a las tarifas en tiempo real que reflejan a grandes rasgos los precios mayoristas, lo que puede incentivar a los consumidores a cambiar su consumo para beneficiarse de periodos con precios más bajos. Tradicionalmente, las tarifas en tiempo real eran más bajas por la noche, pero la estructura de tarifas se podría cambiar para fomentar el uso de electricidad cuando hay abundancia de suministro de solar fotovoltaica al mediodía. Las tarifas dinámicas van más allá, al reflejar directamente las tendencias de los precios mayoristas. En algunos países, como en España, las tarifas dinámicas son la opción por defecto para nuevos clientes, esta es una de las maneras en las que los gobiernos pueden conseguir una respuesta masiva. La respuesta también es alta en algunos mercados escandinavos, además, la mayoría de los principales mercados europeos están adoptando las tarifas dinámicas. Los cambios de tarifas deberían de acompañarse de campañas de información al consumidor para reducir el riesgo de que se lleve una sorpresa al recibir la factura y ayudar a los consumidores a conseguir el mayor beneficio de ellas. Además, los medios de comunicación pueden ayudar a aumentar la concienciación de la sociedad.

Aparte de las tarifas, los legisladores juegan un papel muy importante para establecer y abrir los mercados a mecanismos de respuesta por parte de la demanda, lo que abre las puertas a los consumidores a recibir pagos directos al cambiar su consumo eléctrico dependiendo de las necesidades establecidas por los operadores del sistema eléctrico.

¿Podría considerarse la reducción de emisiones por parte del consumidor como una transición cultural y no sólo como una individual?

Conseguir los objetivos de reducción de emisiones del Acuerdo de París y los objetivos de 2050 de emisiones cero implica algo más que cambios tecnológicos en el sector energético y que acciones individuales.

Un análisis reciente de la AIE publicado en el World Energy Outlook 2020 hace hincapié en el papel fundamental que juegan los cambios en nuestro comportamiento a la hora de conseguir los objetivos climáticos. Un cambio masivo del consumo eléctrico a las horas en las que la generación eléctrica emite menos CO2 y los consiguientes mecanismos de respuesta por parte de la demanda proporcionan una flexibilidad importante a los sistemas energéticos y facilita la integración de renovables. Alcanzar una mayor reducción de las emisiones en línea con las ambiciones de cero emisiones en 2050, requiere que los ciudadanos tomen decisiones sobre su estilo de vida que o bien reduzcan su demanda de energía (por ejemplo, volando menos a menudo) o que cambien la forma en la que lo llevan a cabo (por ejemplo, viajando en tren y no en avión). El caso de estudio de AIE Emisiones Cero en 2050 describe otros 11 cambios de comportamiento que podrían reducir otras 2 Gt de emisiones mundiales de CO2 en 2030.

Conseguir esta reducción implica que estos cambios en nuestro estilo de vida se conviertan en norma social los próximos 10 años. Por ejemplo, el caso de studio Emisiones Cero assume que la gran mayoría de las viviendas reducirán su calefacción unos 3ºC o que la temperatura media de los ciclos de lavado de ropa se reducirá en 10ºC. Una correcta combinación de concienciación y acción gubernamental tiene el potencial de demostrar que estos cambios no implican necesariamente un sacrificio, si no que pueden ser beneficiosos para los consumidores y la sociedad en general.

La crisis del Covid-19 ha mostrado que los cambios en el estilo de vida son posibles, los individuos y los gobiernos pueden unirse y actuar juntos para cambiar conductas y crear cambio cultural. Aunque reconoce que los cambios de estilo de vida no serán posibles para todos en todas las circunstancias, el análisis de la AIE destaca que la implicación de los ciudadanos es necesaria para evitar los peores efectos del cambio climático. Que los consumidores actúen no solo reduce las emisiones de CO2 si no que también reduce las facturas eléctricas de las viviendas, la contaminación atmosférica y otros costes asociados a la transición energética.

Referencias

Timothy Goodson

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Tim es analista energético y energy modeller. Forma parte del equipo que desarrolla el World Energy Outlook de la Agencia Internacional de la Energía donde dirige el modelado de la demanda energética del sector de la construcción, de la demanda horaria de electricidad y de las respuestas por parte de la demanda. Originario de Australia, Tim es ingeniero mecánico y ha cursado un máster en Energía Internacional de Sciences Po Paris.