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Entrevista a Rebekka Popp

“Para minimizar el impacto negativo en comunidades y trabajadores que provoca el cierre de minas y centrales eléctricas de carbón es necesario un proceso de transición bien gestionado”

Este mes, siguiendo la línea editorial de 2020 sobre desafíos por el clima, tratamos un desafío económico: la reestructuración de antiguas zonas mineras. Hemos entrevistado a Rebekka Popp, investigadora en la oficina de E3G de Berlín.

¿Qué regiones europeas han sido y serán las más afectadas por el cierre de minas de carbón?

Hay unas 108 regiones en Europa con infraestructuras relacionadas con el carbón y unas 237.000 personas trabajan en la minería y centrales eléctricas de carbón. Los estados miembros con más potencia instalada de centrales de carbón son Alemania, Polonia, Italia, República Checa y España. Las personas empleadas en este tipo de infraestructuras son más en Alemania y países del centro y este de Europa como Polonia, República Checa, Rumanía y Bulgaria.

La era del carbón está terminando. El impacto de la crisis del COVID-19 en el sector eléctrico ha empeorado la situación económica del carbón. Un análisis reciente concluía que el 80% de los 140 GW de carbón de la Unión Europea ya son poco competitivos en 2020. Además, con el Pacto Verde Europeo, la Comisión Europea dejó claro que la UE persigue una ambición climática mayor y ha aumentado sus objetivos de reducción de emisiones para 2030, lo que implica una reducción rápida y finalmente, la eliminación paulatina del carbón.

Para minimizar el impacto negativo en comunidades y trabajadores del cierre de minas y centrales eléctricas de carbón es necesario un proceso de transición bien gestionado (una Transición Justa) que se base en una estrategia de transición que perfile el desarrollo futuro de la región y que se desarrolle teniendo en cuenta a todos los afectados por los cambios.

Es importante que los gobiernos a nivel nacional actúen como guías en este proceso con un plan de eliminación paulatina del carbón en línea con el Acuerdo de París. Un análisis muestra que todos los países de la UE tienen que eliminar el carbón en 2030 para conseguir limitar el calentamiento global a 1,5 grados. La eliminación del carbón en la UE avanza rápidamente y países como España conseguirán no depender del carbón a mediados de los años 2020 o incluso antes, sin embargo, países con una gran dependencia del carbón como Bulgaria, República Checa, Alemania, Polonia y Rumanía planean usar carbón hasta más allá de 2030. Alemania está empezando a implementar un proceso de transición en sus regiones mineras, pero otros países no están ayudando a sus regiones a construir un futuro sin carbón, lo que provoca una situación en la que las fuerzas del mercado dejan fuera al carbón a expensas de los trabajadores y comunidades afectadas.

¿Qué alternativas hay para la rehabilitación medioambiental de antiguas zonas mineras?

La rehabilitación medioambiental y la reconversión de infraestructuras utilizadas en la minería de carbón y actividades relacionadas es uno de los mayores desafíos de las regiones mineras en transición. Puede contribuir a crear un ambiente seguro y saludable y abrir nuevas oportunidades económicas que atraigan nuevos negocios y puestos de trabajo a la región.

Lo aprendido de reconversiones y recuperaciones de instalaciones de minas de lignito en el este de Alemania muestran que un marco legal fiable (que existe en la mayoría de los países europeos), instituciones fuertes que tengan apoyo político y una inversión suficiente son los factores necesarios para el éxito. El aprendizaje mutuo y las experiencias compartidas entre regiones con desafíos similares pueden proporcionar inspiración y ayudar a desarrollar soluciones.

Los gobiernos juegan un papel muy importante para garantizar que los costes de la rehabilitación no recaigan sobre los contribuyentes ni los ayuntamientos locales. En base al principio contaminador-pagador, las compañías mineras deberían de ser responsables de afrontar y cubrir los costes de la degradación medioambiental y hacer que espacios antiguamente utilizados para la minería e industrias relacionadas estén disponibles para usos futuros.

Tras la explotación de los recursos locales, ¿qué les queda a los habitantes de una antigua región minera de carbón? ¿Cómo se podrían solucionar problemas como la pérdida de puestos de trabajo?

Las regiones mineras de carbón son muy diferentes unas de otras, cada una es única, con sus capacidades y sus desafíos. Las perspectivas futuras de una región dependen de muchos factores, incluyendo el tipo de carbón, el grado de urbanización, la prosperidad económica general de la región y la existencia de un plan nacional de eliminación del carbón.

Las estrategias de transición regionales son básicas para preparar las regiones para un futuro sin carbón y afrontar las consecuencias del cierre de una mina o de una central. Estas estrategias tienen que ser dirigidas por todos los interesados de la región afectada ya que los propios habitantes de la región son los que mejor conocen sus fortalezas y debilidades y cómo quieren ser en el futuro.

Los estudios demuestran que el potencial de la energía renovable en muchas de las regiones mineras de la UE es muy elevado ya que se benefician de una infraestructura ya existente, terrenos, habilidades y herencia industrial, lo que puede crear incluso más puestos de trabajo que los perdidos en el sector del carbón. Hay también ejemplos de regiones que demuestran cómo las inversiones verdes pueden crear incluso más empleos que los que ofrece el sector del carbón. Por ejemplo, una combinación de inversiones en eficiencia energética de edificios, instalaciones fotovoltaicas y producción de baterías para vehículos eléctricos podrían llevar a la creación de nuevos puestos de trabajo como en la región minera polaca de Belchatow.

¿Tiene la UE programas para las regiones mineras? ¿Quién se beneficia de ellos?

La Plataforma para la Transición de Zonas de Minería de Carbón se estableció en 2017 y aglutina a todas las regiones mineras de Europa para que compartan sus experiencias y ejemplos a seguir en la transición. La secretaría de la plataforma también proporciona herramientas y directrices para organizar los procesos de transición regionales.

Bajo la presidencia de Ursula von der Leyen, la Comisión Europea ha convertido la Transición Justa en una prioridad política y ha propuesto la creación de un Mecanismo de Transición Justa que incluye un Fondo de Transición Justa. El fondo se abrirá a todos los estados miembros para ayudar a regiones con carbón, turba, pizarra y actividades industriales intensivas relacionadas con el carbón para recortar drásticamente sus emisiones cerrando infraestructuras de combustibles fósiles. Este enfoque amplio es necesario ya que alcanzar la neutralidad de carbono implica que todos los estados miembros reduzcan sus emisiones en todos los sectores de la economía como la energía, vivienda, transporte o ganadería.

Para recibir la financiación, los estados miembros tienen que preparar planes de transición regionales, proceso que acaba de empezar iniciándose ya conversaciones en algunas regiones en las que no se estaba llevando a cabo ningún plan, lo que es un gran logro aunque queda por ver si el fondo ayudará a que la UE sea neutral en carbono en 2050 como muy tarde. Mientras que el fondo no obligue a los países que lo reciban a instaurar un plan de eliminación paulatina del carbón, se mantiene el riesgo de que no se lleve a cabo una transición real.

La cantidad invertida en el fondo y sus modalidades se negociarán entre el Parlamento Europeo y los estados miembros en el Consejo. Independientemente de la cantidad final invertida, hay también otros fondos en el presupuesto de la UE para apoyar la transición energética de las regiones mineras de la UE.

Referencias

 

Rebekka Popp

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Rebekka es investigadora en la oficina de Berlín de E3G. E3G es un think tank independiente sobre cambio climático. Su trabajo se centra en la Transición Justa hacia la neutralidad de carbono en la UE, en particular en el sector del carbón e industrial. Con su trabajo quiere reforzar el papel de la Transición Justa en la legislación europea y en los procesos políticos de Alemania y países del Centro y Este de Europa.